Escritos



El mar

Mirar las estrellas boca arriba,  desde un médano.
El sonido de las olas.
Querer atrapar esa energía,
o dejarse envolver por ella.

De mañana caminar por la orilla,
cruzar otros caminantes,
esperar que salgan del agua los pescadores con sus redes,
acercarse y ante todo, ver si traen aguas vivas,
curiosear, mirar los cornalitos en el balde.
Buscar caracoles, almejas, cangrejos.
Al regresar, sacudirse la arena antes de entrar.
El diario y el café.
Y otra vez a la playa,
Sombrilla, reposera, bronceador,
capaz un libro y el tejo si somos muchos.
Ojotas!

Otra vez a la orilla, a ver cómo está el agua.
Juntar calor y empezar a decidirse,
acostumbrar los pies a la temperatura,
empezar a adentrarse en el mar,
caminando despacio y saltando con cada ola que viene.
Otra forma es desde la orilla, contar hasta tres
y entrar corriendo hasta zambulirse (o caerse),
hacer la plancha mirando hacia la costa,
tomar distancia del continente
y ser parte del mar.

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